Esto Pasará También. Son sólo tres palabras…

“Esto pasará También”…

¿Cuantas veces nos vemos abrumados por situaciones inesperadas o desagradables?

¿Cuantas veces nos quedamos en nuestra zona de comfort porque nos sentimos conformes como van las cosas?

Seguramente lo hemos vivido muchas veces.

Lós éxitos y fracasos no duran por siempre.

Hay que tener en consideración de que un suceso dado puede tener una duración efímera, nos ayuda a comprender que no debemos quedarnos tendidos ante un fracaso o aletargados por el logro de un triunfo.

 

…Estas palabras, transmitidas por los antiguos, me harán triunfar en la adversidad y mantendrán mi vida en equilibrio.

Estas tres palabras son: Esto pasará también.

Me reiré del mundo.

Porque todas las cosas mundanales cesarán, cuando me sienta profundamente acongojado me consolaré pensando que esto pasará también; cuando me sienta orgulloso del éxito me advertiré que esto pasará también.
Cuando me sienta oprimido por la pobreza me diré que esto pasará también; cuando esté agobiado de riquezas

Recordaré que esto pasará también. Ciertamente,

¿Dónde está aquel que edificó la pirámide?¿No está sepultado dentro de sus piedras?

¿Y la pirámide algún día no quedará sepultada bajo la arena?

¿Si todas estas cosas pasarán, por qué debo preocuparme del hoy?

…Nunca permitiré que me vuelva tan importante, tan sabio, tan grave y reservado, tan poderoso, que me olvide de reírme de mí mismo y de mi mundo.

En este asunto seguiré siempre siendo un niño, porque solo como un niño se me ha otorgado la habilidad de admirar a los demás; y mientras admire a otro nunca me formaré una opinión excesiva de mí mismo …

… Para disfrutar del éxito debo tener felicidad, y la risa será la doncella que me sirve.

Seré feliz; tendré éxito; seré el más grande vendedor que el mundo ha conocido…

 

Og Mandino , Pergamino nro 7 de “El Vendedor Más Grande del Mundo”

Esto pasará también. Og Mandino

Un ladrillo a la vez para completar una tarea formidable

Coloca un Ladrillo a la Vez

¿Cuantas veces nos hemos visto agobiados cuando debemos comenzar una tarea que nos parece formidable?.

¿Dónde está lo que nos hace agobiar cuando deseamos intentar continuar o sencillamente decidirse a comenzar?.

Todo está en nuestra mente. La actitud con la que enfrentamos cada reto en nuestra vida es la diferencia entre el éxito y el fracaso.

¿ Cuánto tardó en construirse la gran muralla China?. ¿ Que hubiese sucedido si se hubiese realizado tan formidable empresa con una actitud de pesimismo, de derrota?.

Todo esta en nuestra mente, como decía Henry Ford I, “Si crees que puedes o crees que no puedes, siempre tendrás la razón”.

Todo está en nuestra mente. De ello depende nuestra actitud. La actitud es la que nos hace encarar debidamente nuestra actividad diaria.

Debemos conocernos a nosotros mismos. Si nos adentramos en nuestro interior encontraremos que nuestras decisiones están teñidas por nuestras emociones. Debemos aprender a tener la templanza para que nuestra voluntad esté por encima de nuestras emociones.

Coloca un Ladrillo a la Vez…

El Pergamino nro 3 de la Obra “El Vendedor Más Grande del Mundo” de Og Mandino, obra inspiradora de grandes empresarios reza:

Persistiré hasta alcanzar el éxito.

De aquí en adelante consideraré el esfuerzo de cada día como un golpe de la hoja del hacha contra un poderoso roble. El primer golpe quizá ni cause temblor en el árbol, ni el segundo ni el tercero. Cada golpe en sí mismo quizá sea insignificante y al parecer sin consecuencia. Y sin embargo como resultado de golpes endebles, el roble finalmente se tumbará. Y así será con mis esfuerzos de hoy.

Se me comparará con las gotas de lluvia que finalmente se llevan la montaña; la hormiga que devora al tigre; la estrella que ilumina la tierra; el esclavo que construye una pirámide. Edificaré mi castillo usando un ladrillo por vez porque yo sé que los pequeños intentos, repetidos, completarán cualquier empresa.

Persistiré hasta alcanzar el éxito.

Jamás aceptaré la derrota y borraré de mi vocabulario palabras o frases como abandono, no puedo, imposible, irrealizable, improbable, fracaso, impráctico, sin esperanzas y retirada; porque son palabras de necios. Huiré de la desesperación, pero si esta enfermedad de la mente me atacara, seguiría trabajando en medio de la desesperación. Trabajaré y aguantaré. Pasaré por alto los obstáculos que se yerguen a mis pies, y mantendré los ojos fijos en las metas por encima de mi cabeza, porque sé que donde termina el árido desierto, crece la verde vegetación…

un ladrillo a la vez